Neil es esa persona con
la que puedo ser completamente yo. Aporta a mi vida comodidad, seguridad y paz; con él, estoy en mi lugar seguro y el mundo no se equivoca. Es sumamente inteligente,
un ser lleno de maravillas que tengo la dicha de descubrir día a día.
Posee la mente brillante de Kaz Brekker, la rivalidad digna de
Viktor Vale y la precisión de Laurent
para desarmarme con las palabras correctas. Me cautiva cómo habla con pasión de lo que le gusta; hace todo con
una entrega e intensidad increíbles. Tiene
una madurez admirable: sabe escuchar, respeta y está presente cuando más se
le necesita, aunque cuida su propio espacio. Con él basta su silencio, convertido en
un hermoso lenguaje de amor.
Nuestra complicidad se mide en preguntas de "sí o no", en silencios compartidos en el tejado y en promesas que protegen nuestro refugio. Con él, sé que incluso
un "te odio" es el disfraz de
una lealtad absoluta
al 100%, y que
un simple "gracias" contiene el peso del mundo entero.
Tiene
un gusto impecable y amo profundamente su amor por la lectura; por todo esto se ha convertido en la
musa de mis escritos. Pero lo que más atesoro es la pureza de lo que construimos. Sé que me ama de la manera más genuina y transparente. Me ha dado el privilegio más grande: conocer su
alma y la confianza absoluta para entrar en su vida, permitiéndome ser parte de su mundo más íntimo. Podría hablar de Neil Wëninski eternamente, pero sé que nunca terminaría de plasmar todo lo que es.