Neil es esa persona con
la que puedo ser completamente yo. Aporta a mi vida una profunda sensación de comodidad, seguridad y paz; con él, siento que estoy en mi lugar seguro y que el mundo no se equivoca.
Para mí, es alguien sumamente inteligente, un ser lleno de maravillas que tengo
la dicha de descubrir y admirar día a día.
Es un hombre fascinante: bastante ocurrente, ingenioso y con una chispa única. Me cautiva cómo habla con pasión de todas las cosas que le gustan; hace todo con una entrega y una intensidad que rara vez se ve en otras personas.
Al mismo tiempo, posee una madurez increíble: sabe escuchar, respeta profundamente y sabe estar presente justo cuando más se le necesita, aunque también valora y cuida su propio espacio. Con él no hacen falta los discursos ni las muchas palabras
para sentir su compañía; basta con su silencio, que
para mí se ha convertido en un hermoso lenguaje de amor.
Además, tiene un gusto impecable
para todo, y amo profundamente su amor por
la lectura. Es precisamente por todo esto que él se ha convertido en
la musa de mis escritos.
Pero lo que más atesoro es
la pureza de lo que construimos. Sé que me ama, y lo hace de
la manera más genuina y transparente posible. Me ha dado el privilegio más grande:
la oportunidad de conocer su
alma y
la confianza absoluta
para entrar en su vida, permitiéndome ser parte de su mundo más íntimo.
Podría continuar hablando de Neil Wëninski eternamente, pero sé que nunca terminaría de plasmar todo lo que es.