Anime es como los japoneses llaman a sus dibujos animados, porque "dibujos animados" ya estaba cogido. Los animes tratan de tener argumentos filosóficos, serios, trepidantes o divertidos, entre otros, y fallan catastróficamente a
la hora de serlo.
Es importante saber
que, aunque en
la mayoría de los animes actuales se representa a algunas mujeres
con "argumentos" de proporciones titánicas, todo
otaku que se precie te dirá que no es
porno. Que
lo digan tantas veces me parece sospechoso. Los hombres en los animes son representados en forma de canijos imberbes y estúpidos que, sin embargo, pueden usar espadas más grandes que ellos sin despeinarse.
Los animes se caracterizan por tener una tasa de fotogramas por segundo más baja que
la obtenida
al jugar a Battlefield 1 en una tostadora. Esto se ve compensado mediante el uso de dibujos atrayentes y coloridos, que en los diálogos permanecen estáticos moviendo la boca de arriba a abajo hasta terminar de hablar. Todo
lo anteriormente mencionado tiene sus raíces en que los japoneses son listos, y saben venderse a las masas de moradores de sótanos que pasan
su triste existencia consumiendo esta clase de animación.
El anime es, por ello, una abominación audiovisual,
con guiones malos, animación mala, historias genéricas y personajes
con voz de pito insoportable. Si no quieres tener una visita indeseada a
un psiquiatra, te recomiendo que te alejes de cualquier tipo de anime.